El paquete legislativo Sustainability Omnibus se ha publicado en el Diario Oficial de la UE en febrero de 2026, cerrando meses de negociación. Los cambios más relevantes: el umbral de la CSRD sube a 1.000 empleados y 450 millones de euros de facturación (frente a los 250 empleados y 40 millones originales), lo que reduce drásticamente el número de empresas obligadas. Se eliminan los estándares sectoriales y se simplifican los ESRS, reduciendo los datapoints de reporte en un 70 %. La obligación de planes de transición climática bajo la CSDDD se deroga.
Sin embargo, la lectura de que «la sostenibilidad ya no importa» es errónea. Las empresas de Fase 1 (grandes cotizadas) siguen reportando. Los bancos exigen datos ESG para financiar. Los inversores no han cambiado sus criterios. Y la CSRD, aunque con menos empresas obligadas, mantiene la doble materialidad y la verificación externa.
La visión de Green Globe: el Omnibus cambia «quién» reporta, no «qué» se reporta. Las empresas que quedan dentro tienen más obligaciones concentradas. Y las que quedan fuera seguirán necesitando datos ESG porque sus clientes, bancos y cadenas de suministro se los van a pedir.
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